Darcy Neves Moreira

Rio de Janeiro – Brasil


La Mentora Espiritual Joanna de Ângelis en la introducción del libro “A la Luz del Espiritismo”, con mensajes de Vianna de Carvalho, nos dice que: A la Luz del Espiritismo se minimizan los problemas, se aclaran ideas, surgen nuevos conceptos que nos permiten una mirada diferente para la vida y los acontecimientos diarios. Cuántas situaciones, vistas con la mirada del Espiritismo, se aclaran. 


Esta semana se destacó en los periódicos de Luanda, pueblo de Viana, África, una noticia sobre un bebé de apenas un mes y veinte días que causó un espanto por haber pronunciado em portugués palabras como mamá y padre, en el dialecto de la región. Unos dicen ser una maravilla, y otros se manifiestan con miedo o curiosidad. El sacerdote dice: Vamos a bendecir este niño pues es un caso extraordinario y, ¡pide que la acompañen para ver su futuro! La madre huyó para otra localidad con recelo de que le hicieran algún mal. 


Esta es una situación que podemos examinar bajo la óptica espírita. Con certeza este caso no es el único, pero llama la atención de la población por el hecho inusitado de un bebé portarse así. ¿Cómo comprender? Buscando los contenidos libertadores de la Doctrina Espírita comprendemos  que el bebé, lejos de ser alguien que empieza la jornada en esta vida como una hoja en blanco, es alguien que vuelve a la experiencia carnal para seguir el proceso de crecimiento espiritual no solo con él mismo, pero abriendo espacios de crecimiento en la comunidad en que va a actuar. 


El caso referido, pasó en un pequeño pueblo y hace recordar los relatos de los niños que desde muy temprano informan detalles de sus vidas pasadas. Esto es confirmado por investigaciones como las del Dr. Yan Stevenson  en su libro “20 casos que hacen pensar en la reencarnación” con la comprobación sobre la veracidad de las informaciones presentadas por los niños. 


Cada niño que renace es alguien que vuelve a la experiencia carnal y que trae un programa a ser ejecutado que está relacionado con su trayectoria espiritual. 


Hermínio Miranda en su libro “Nuestros hijos son espíritus”, nos aclara que cada ser es único, trae un bagaje acumulado de experiencias y que renace en estas tierras para crecer. De ahí el impositivo de aquellos que le sirven de guías – sus padres, y responsables, se apropien del contenido de la Doctrina Espírita para ayudar y amparar estos seres que, aparentando inocencia traen características propias de su herencia espiritual. 


En “Antes e depois do berço” – el libro que estamos lanzando ahora, buscamos en las obras doctrinarias contenidos sobre esta fase de la vida del espíritu, con la intención de ayudar a padres, madres, abuelos, responsables y educadores espíritas en la compleja y divina tarea de la educación del espíritu. A través de preguntas que hago sobre los detalles investigados desde la desencarnación (antes de la cuna), la preparación del alma en el plano espiritual para el retorno y la llegada con el nuevo cuerpecito, intento responder con el auxilio de las obras citadas en el libro, la extensa actuación de la espiritualidad hasta la reencarnación. 


En realidad concluimos que cada niño y jóven en el mundo es una promesa que Dios envía para estructurar una nueva humanidad que, con la mirada en el porvenir, pasa por la Tierra buscando enriquecerse y enriquecer los que aún se encuentran en la retaguardia de los caminos de la evolución espiritual. 


Se destacan por las ideas innatas y por el deseo del bien y que son incentivados por los educadores a temprana edad. Si les entendemos como espíritus más adelantados que llegan “ensobrados” en cuerpecitos tan sutiles, entendemos que nuestra misión juntos a estos seres es de gran relevancia, y aún más juntos de aquellos que presentan deficiencias de toda orden.  


Estas marcas que se traducen en dolores intensos, claman a todos para que nos empeñemos en la búsqueda de recursos espirituales con la finalidad de aminorar sus dolores. 


Es esencial que reciban inversión del Evangelio de luz en sus almas para que puedan superar las limitaciones impuestas por las deficiencias físicas que son apenas el reflejo de las semillas sembradas en siglos que se pierden en el tiempo, ¡pero que la bondad del Señor nos permite el reencuentro para una nueva dirección!


¡Felicitemos nuestros amigos en cualquier fase de la vida, comprometiéndonos en participar de la tarea de “medianeros” de las falanges del Bien que actúan en la programación reencarnatoria y en el amparo de las almas que llegan a la Tierra!




Darcy Neves Moreira es educadora con formación en Servicios Sociales y en Pedagogía y es integrante de la directiva colegiada del CEERJ – Conselho Espírita do Estado do Rio de Janeiro.



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