Bernadete F. Leal*

Califórnia – E.U.A.

 

Hoy en día, encontramos con mucha frecuencia niños y adolescentes conectados a la Internet, a los medios, en las redes sociales y televisión, sin percibir la gran influencia que están recibiendo de estos medios.

 

Muchos  de ellos desean intensamente ser. ¿Pero ser el qué? Ser estrella de película, de série de televisión, un superhéroe, un youtuber con videos y bailes en Tik Tok o Instagram, con la esperanza de que se hagan famosos con millones de seguidores y muchos “me gusta” en sus videos.

 

Raras veces encontramos un niño o un joven que diga “Oye, quiero ser como Madre Teresa, Gandhi, Martin Luther King Jr., o un Francisco de Assis”; ser alguien que tuvo o que tiene una belleza interior y de actitudes abnegadas para ayudar el mundo.

 

Además de la influencia que el niño recibe de la sociedad o en línea, la mayor de ellas se encuentra en la familia, en el hogar, siendo influencias positivas o negativas. Es importante recordar que desde el nacimiento del niño, él está aprendiendo a través de las experiencias  y relaciones del medio en el que vive. Es por eso que toda reencarnación es esencial, pues ella ofrece a este espíritu, en el cuerpo material, infinitas oportunidades para el adelanto moral e intelectual hasta la fase adulta.

 

De ahí la gran responsabilidad que los padres tienen en la educación de los hijos, de seleccionar, de la mejor forma, cómo y en qué sus hijos están siendo educados para que en el futuro no se frustren o se arrepientan de aquello que podrían haberlo hecho y que no lo hicieron. ¿A qué tipo de libros, conversaciones, películas, videos y ejemplos sus hijos están siendo expuestos hoy? Infelizmente muchos padres dejan solamente para la sociedad, amigos y la escuela ese trabajo. La preocupación con el futuro del niño es importante, pero no se olvide que él es el resultado de las actitudes actuales.

 

Para que el niño desarrolle la responsabilidad, él necesita ejemplo. Necesita de personas responsables en su vida. Hay padres que se quejan de que sus hijos tienen vicios, pero se olvidan de mirar para su ejemplo, bebiendo, fumando, utilizando drogas y exponiendo los hijos a ese tipo de educación.

 

Para que el niño desee tener cualidades de Madre Teresa, es necesario educar el niño en los valores espirituales, morales y haciendo el bien. Jesus fue un gran educador. Él no solo nos ha educado sobre amor y compasión, sino también nos invitó a ponerlos en práctica. El Espíritu Emmanuel habló al gran médium brasileño, Chico Xavier, sobre tres condiciones importantes para tener suceso en el trabajo espírita que él tenía delante. Él necesitaba tener disciplina, disciplina y disciplina. Pero para llegar a esa disciplina, queridos lectores, es necesario practicar, practicar y practicar.

 

Infelizmente, aún hoy, muchos en este planeta ignoran las enseñanzas de nuestro amigo Jesus, y como resultado vemos tanto dolor y egoísmo en la Tierra con líderes que no fueron educados en el amor al prójimo. La pregunta 75a de El Libro de los Espíritus, nos recuerda que a veces nuestra razón es corrompida por la mala educación, orgullo y egoísmo. Tenemos un gran número de “individuos lanzados diariamente al torrente de la población, sin freno y sin principios y entregados a sus propios instintos, ¿hay que admirarse de sus desastrosas consecuencias?”(L.E. Q 685)

 

La pregunta 685 del Libro de los Espíritus nos explica sobre la importancia de una educación moral, no la educación moral de los libros, “sino la que consiste en el arte de formar el carácter, la educación que da costumbres; porque la educación es el conjunto de costumbres adquiridas.” Y sigue “Cuando se conozca, comprenda y practique aquel arte, el hombre llevará a la sociedad costumbres de orden y de previsión para si y los suyos, de respeto hacia lo respetable, costumbres que le permitirán pasar menos penosamente los malos días inevitables.”

 

Cuando un niño es bien educado en el amor y en la moral, ella se transforma y transforma el ambiente en el cual vive. Con lo cual, queridos padres, planten buenas semillas en sus hijitos, regandolos todos los días. Tú puedes no ver los resultados ahora, pero ellos verán, si no es en esta vida, será en la futura. ¡El Espíritu y el aprendizaje son eternos!

El poder y los frutos de una buena y consciente educación moral y espiritual nunca serán en vano. Como dice Paolo Mantegazza, “La educación es la higiene del espíritu, tal como la higiene es una verdadera educación del cuerpo”.

 

¡Mucha Paz!

  1. Kardec, Allan. El Libro de Los Espíritus.



*Bernadete F. Leal, master en  Ciencias de la  Educación y maestra en California, EUA, colabora hace más de 25 años en la divulgación del  Espiritismo en  Estados Unidos a través de artículos, vídeos, cursos y conferencias.



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