Bernadete F. Leal

Una de las definiciones de la palabra “deber” es: Regla que se impone a través de la moral, los hábitos o la ley. Al considerar la responsabilidad de los padres, podemos enumerar varios de sus deberes, por ejemplo: orientar, educar, cuidar, apoyar, proveer y proteger a sus hijos. Estas responsabilidades, a veces, pueden hacer que los padres se sientan sobrecargados o que parezcan tener una carga pesada sobre sus hombros. Cuando esto sucede, tener conciencia espiritual sobre la importancia de los deberes de los padres y la oración ayuda a enfrentar esos momentos difíciles.

La respuesta a la pregunta 385 del Libro de los Espíritus, nos explica sobre el deber de los padres en la formación del niño desde la infancia, “(…) Los Espíritus solo entran en la vida corporal para perfeccionarse, para mejorarse. La delicadeza de la edad infantil los vuelve flexibles, accesibles a los consejos de la experiencia y de quienes deben hacerlos progresar. Es en esta etapa que pueden reformar su carácter y reprimir sus malas inclinaciones. Tal es el deber que Dios ha puesto en manos de los padres, una misión sagrada por la que tendrán que dar cuentas.”

Ser padre no es fácil, muchos están de acuerdo con eso, pero si miramos hacia atrás en nuestras vidas, podemos ver que hemos sobrevivido a muchas tempestades. Dios nos ha dado lo que necesitamos para enfrentar los desafíos de la vida, ya sea como padres o como hijos. Todos tenemos un gran poder dentro de nosotros, aunque a veces no lo sentimos. El apóstol Pablo en la segunda carta a Timoteo escribió: “Porque Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de equilibrio” (Tim 2.1: 7).

Los estudios de la Filosofía Espírita educan a los padres sobre los lazos familiares, la reencarnación, la comprensión del dolor y el sufrimiento, y muchos otros temas que iluminan y educan el espíritu y la mente. La educación del espíritu es esencial para una relación positiva y amorosa entre padres e hijos teniendo como fuerza el amor, que es motor de transformación del ser en la familia.

Así vemos en la respuesta a la pregunta 681 del Libro de los Espíritus, “Por eso Dios hizo del amor filial y del amor paterno un sentimiento natural. Fue para que, debido a este afecto mutuo, los miembros de una familia se sintiesen obligados a ayudarse unos a otros, lo que, además, es muy a menudo pasado por alto en vuestra sociedad actual”.

Los padres también tienen el deber de guiar a sus hijos en su progreso espiritual y moral. Pero para hacerlo, primero deben reflexionar sobre su propio crecimiento espiritual y moral. Este es un deber que ellos también deben cumplir consigo mismos.

Si preguntamos a los padres qué quieren para sus hijos, probablemente dirán: “Quiero que mi hijo sea feliz y lo mejor para él”, pero no basta con querer lo mejor para un niño; un padre necesita de voluntad y acción para lograr ese resultado. Los padres tienen el deber de influir positivamente en el futuro de sus hijos; el futuro en la vida presente y futuras reencarnaciones.

La pregunta 208 del Libro de los Espíritus llama nuestra atención sobre la influencia de los padres en sus hijos.

¿No tienen influencia los Espíritus de los padres sobre el niño después del nacimiento de este?

 “Al contrario: tienen una gran influencia.

Como ya dijimos, los Espíritus deben contribuir al progreso unos de otros. Pues bien, los Espíritus de los padres tienen la misión de desarrollar los de sus hijos mediante la educación. Es una tarea para ellos. Se volverán culpables si fallan en su desempeño”.

Los padres tienen muchos deberes en la vida de sus hijos y un gran poder para transformar el espíritu. Cada momento es precioso y no debe desperdiciarse. Por esto, padres, cuando se despierten cada mañana, agradezcan los niños pequeños que les han sido asignados. Deténganse y tómense unos minutos para cumplir con sus deberes emocionales y espirituales como padres. Pasen tiempo con su hijo, escuchen, hablen con él, sean positivos, jueguen, apoyen y reorienten el comportamiento cuando sea necesario. Además, no olviden orar con su hijo.

Es fácil olvidarse de los objetivos como padres, distraerse con el mundo material, con los placeres y pasiones desenfrenados, las redes sociales, y tener una vida muy ocupada con el trabajo, pero recuerde su deber como padre; un deber con el que muchos se comprometieron espiritualmente e incluso antes de reencarnar. Su hijo es un espíritu que le fue enviado para que ambos progresen en amor y conocimiento.

Mucha Paz,

El autor: Bernadete F.  Autor de Leal

El libro de los espíritus (Allan Kardec)

Dever – Dicio, diccionario de portugués en línea

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