La Buena Samarit-Ana

Autora: Bernadete F. Leal

Traducción: Rosa Maria Pérez

INTRODUCCIÓN:

Esta obra de teatro está basada en la Parábola del Buen Samaritano con el objetivo de contarla de manera moderna para que el niño pueda entender la historia con mayor facilidad y de manera atractiva.

 

Los personajes de la Parábola y la obra se representan de la siguiente manera:

El mendigo: El viajante

Los niños: Los ladrones violentos

Erica: El sacerdote

Sara: El Levita

Ana: El Buen Samaritano

 

Ana también representa las enseñanzas de Jesús en la práctica y su transformación en las personas.

 

Cabe recordar que el comportamiento o situación que se presenta en la obra, puede no representar la realidad o cultura del niño que está leyendo o participando en la actuación, pero ella tiene como objetivo la reflexión del comportamiento de cada personaje, el amor hacia el prójimo y la práctica de la caridad, tal como Jesús nos enseñó.

 

Sugerimos algunas preguntas para reflexionar sobre la obra:

 

  1. ¿Qué tienen en común los personajes de la obra con la Parábola del Buen Samaritano?
  2. ¿Qué tiene la obra en común y en qué se diferencia de la Parábola del Buen Samaritano?
  3. ¿Qué personajes cambiaron en la obra? ¿Qué los llevó a cambiar? Di algunos ejemplos.
  4.  ¿Qué opinas sobre el comportamiento de los chicos en relación con     el mendigo?
  5. ¿Qué harías si vieras a un mendigo en la calle pidiendo ayuda?
  6.  

La Buena Samarit-ANA

Autora: Bernadete F. Leal

Personajes: :

  1. Sara: Niña rica
  2. Erica: Chica de la iglesia
  3. Ana: Pobre niña que vive con la abuela
  4. Abuela de Ana
  5. Mendigo
  6. Niño 1
  7. Niño 2



ESCENA 1

 

SARA, bien vestida, llega a casa con varias bolsas de la compra hablando por su teléfono. Se sienta, cansada, tirando sus maletas al suelo.

 

SARA

 

(Al teléfono) Amiga, no te vas a creer la ropa que me he comprado, ¡es lo último en moda!. ¡Varios vestidos nuevos, 4 hermosas faldas y un par de zapatos realmente elegantes!

(Silencio escuchando la voz en el teléfono)

 

¿Qué dices? ¡No seas tonta!¡Por supuesto que necesito más zapatos! Tengo más o menos, unos 20 pares. Voy a usar uno diferente cada día. Bueno (sonrisa),  por lo menos por 20 días. ¡Después tendré que ir de compras de nuevo, está claro! (riendo)

(Pausa para escuchar la conversación)

 

Sí, sí. Compré la blusa roja para usar esta noche. Lo tengo justo aquí.

(ANA abre la bolsa y saca una blusa rosa)

 

¿Qué? ¡No puedo creer que me hayan dado una blusa de otro color! Le dije a esa chica estúpida que me diera la roja. Ah, ¡me aseguraré de que la despidan! (enfadada)

 

VOZ – MADRE DE SARA

 Sara, ¿puedes venir a ayudarme un poco en la cocina?

 

SARA

¡NO, MAMÁ! Tengo un problema muy serio en este momento. 

(Al teléfono) – Tengo que colgar. Voy a la tienda ahora mismo y esa idiota que me vendió la blusa equivocada lo va a pagar. ¡Ya lo verá!  ¡Adiós! (Cuelga el teléfono, mete la blusa rosa en la bolsa, la coge y se va enfadada)



ESCENA 2

 

(ERICA está sentada en la mesa de la cocina leyendo algunos papeles con anotaciones)

 

ERICA 

Estoy muy emocionada con la competición que se hará en la iglesia. La persona que pueda recitar más frases de Jesús ganará un premio, y yo seré la vencedora, ¡con toda seguridad!  

(ERICA se levanta y comienza a recitar las frases con orgullo y gestos)

 

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.” Juan 14:6*

“Yo soy el buen pastor”. Juan 10:14 “Y doy mi vida por las ovejas.” Juan 10:15

“No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal.Mateo 9:12

“La mies es mucha, y los obreros pocos.” Lucas 10:2

 

(Mirando su reloj)

 

¡Oh no! tengo que irme. No quiero llegar tarde a mi primera reunión sobre esta competición.

 

(ERICA sale recitando en voz alta algunas de las frases) 

 

ESCENA 3

 

(ANA está en la cocina ayudando a su abuela a hacer pan.) 

 

ANA

 

Abuela, haces y vendes pan y pasteles durante mucho tiempo y trabajas mucho todos los días. ¿Nunca te cansas?

 

ABUELA

A veces. Pero realmente me gusta mucho lo que hago, y todos los trabajos son una bendición de Dios. Además, ayuda a pagar las facturas. (Sonríe)

 

ANA

¿Dónde aprendiste a hacer comidas tan deliciosas?

 

ABUELA

Con mi madre. Ella me enseñó, yo enseñé a tu madre, ¡y ahora te estoy enseñando a ti!

 

ANA

(Triste) Abuela. Echo mucho de menos a mamá.

 

ABUELA

 Yo también Ana. Pero recuerda, el espíritu de ella está vivo y probablemente orando por nosotras. Apuesto a que nos está sonriendo ahora mismo. (Sonríe)

 

ANA

Eso es, abuela. Estoy segura de que ella nos está viendo desde arriba.

 

ABUELA

¡Ah!, casi me olvido. Tengo una sorpresa para ti.

 

(La abuela le da una bolsita a Ana. Ella la abre y saca algo de dinero muy sorprendida) 

 

ANA

¡Abuela! ¿Por qué tanto dinero?

 

ABUELA

Bueno, no es mucho dinero, Anita, pero es suficiente para que te compres unos zapatos nuevos. Los tuyos están muy viejos.

 

ANA

Pero abuela…

 

ABUELA

No te preocupes , mi amor. Ahorré un dinerito. Por ahora no lo necesitamos. Te lo mereces y me has estado ayudando mucho todos los días después de la escuela.

 ANA

¿Estás segura? Tú también necesitas zapatos. Mira los tuyos, están muy viejos.

 

ABUELA

(Sonriendo) Los míos están bien. Ahora ve, mi amor. ¡Ve a comprar tus zapatos!

(ANA, abraza a su abuela y se va sonriendo)

 

ESCENA 4

 

Un MENDIGO está sentado en la acera pidiendo dinero. Está sucio y parece hambriento. Tiene una lata en la mano con algunas monedas y la agita haciendo ruido.

 

MENDIGO

(Pidiendo) Una ayuda por favor. Tengo hambre.

 

(Dos niños ven al mendigo, le señalan y se ríen. Luego se susurran algo en los oídos como si estuvieran planeando hacer algo malicioso. Los dos muchachos caminan hacia el mendigo).

 

NIÑO 1

Hola.

 

MENDIGO

¿Tienes algunas monedas para dar a este pobre hombre? Tengo hambre.

 

NIÑO 2

Claro, podemos ayudarle (riendo y guiñándose el ojo el uno al otro)

 

(El niño 2 coge la lata del MENDIGO y comienza a agitarla). -Vamos a ver lo que podemos comprar con este dinero. (Mirando dentro de la lata)

 

MENDIGO

Por favor, devuélvemela. Es todo lo que tengo (sentado en el suelo implorando con las manos)

 

NIÑO 1

¡Quieres decir que es todo lo que YO tengo! Ahora es mío.

 

NIÑO 2

¡Querrás decir NUESTRO! (Quitando la lata de las manos de su amigo, riéndose)

 

MENDIGO

(Se levanta un poco débil y agarra los brazos del NIÑO 2 tratando de recuperar la lata)

¡Por favor, devuélveme mi dinero!

 

NIÑO 2

(Enfadado) ¡No me toques, estás sucio! 

 

(NIÑO 1 empuja al MENDIGO que cae en el suelo dándose un golpe en la cabeza. El NIÑO 2 da una patada al MENDIGO en el estómago, que siente mucho dolor. El NIÑO 1 Y 2 riendo y agitando la lata).

 

ESCENA 5

 

SARA está andando por la calle camino del centro comercial, va hablando por teléfono. No ve al MENDIGO y se tropieza con su pierna, casi cayéndose.

 

SARA

¡Fuera del camino, hombre asqueroso! ¡Dios mío, hueles mal! (Cubriéndose la nariz) Alguien debería hacer algo para sacar a esta gente de las calles. (Mirando al MENDIGO) ¡Sal de la calle! ¡Ve a buscar trabajo, holgazán!

 

(ERICA va caminando, leyendo en voz alta las palabras de sus notas con las frases de Jesús. Se choca con SARA que está frente al MENDIGO)

 

ERICA

¡Oh lo siento! (sorpresa)

 

SARA

¡Mira por dónde vas, idiota!

 

ERICA

Mil disculpas, tengo prisa. Tengo una reunión importante en mi iglesia y no te he visto. (Ella ve al MENDIGO)

¡Oh pobrecito! Debes tener dolor.

Espero que te sientas mejor pronto, pero no puedo ayudarte porque tengo una reunión importante y no puedo llegar tarde. Adiós.

(ERICA se da la vuelta y dejar caer sus papeles al suelo)

 

ERICA

¡Oh Dios mío! ¡No me lo puedo creer! Voy a llegar tarde (Empieza a recoger papeles)

 

ESCENA 6

ANA va caminando emocionada yendo a comprar sus zapatos nuevos. Ve al MENDIGO y se detiene.

ANA

¡Dios mío! ¿Está bien? ¿Está herido (tocando su hombro)?

 

SARA

¿Estás loca (a ANA)? No te acerques a este hombre. Está sucio y puede que tenga una enfermedad o algo malo.

 

ERICA

Además, ni siquiera lo conoces …

 

ANA

¿No véis que necesita ayuda?

Jesús nos enseña a ayudar a todos los necesitados.

Déjeme que le ayude a sentarse. (Ayuda al MENDIGO).

 

MENDIGO

¡Gracias!

 

ANA

¿Qué ha pasado? ¿Alguien le hizo daño?

 

MENDIGO

Dos chicos me robaron las pocas monedas que tenía para comprar comida. Cuando les pedí que me las devolvieran, me lastimaron.

 

ANA

Lo siento mucho, señor. Lamentablemente, hay algunas personas que aún no han aprendido a amar como Jesús nos enseñó.

 

ERICA

¡No es mi caso! (hablando con orgullo). Me sé de memoria la mayoría de las frases de las enseñanzas de Jesús. ¿Quieres escucharlas?

 

SARA

¡Oh! Ahórratelo…(sarcasmo)

 

ANA

(A ERICA) Me alegro de que conozcas las frases de Jesús, pero lo más importante es entender el significado de sus palabras y empezar a actuar como Él.

 

ERICA

(Suspirando y pensando) Ojalá fuera más como Jesús. Dijo palabras tan bonitas.

 

ANA

Entonces, ayuda a este pobre hombre. Actúa como nuestro amigo Jesús. ¿No nos dijo Él: “Ama a tu prójimo”?

 

ERICA

Sí, recuerdo esta frase. Pero este MENDIGO no es mi prójimo, ni siquiera lo conozco.

 

ANA

¡Todos somos el prójimo! 

 

SARA

 ¡De ninguna manera, no quiero a este hombre como mi prójimo! Huele mal y está muy sucio.

ANA

¿Cómo te sentirías si un día alguien fuera malo contigo, te robara lo que tienes y te lastimara? ¿No te gustaría que te ayudaran?

 

SARA

Bueno, pensándolo bien, sí.

 

ANA

Entonces, debemos tratar a los demás, es decir, a TODOS, de la misma manera que nos gustaría que nos trataran a nosotros, con amor y respeto.

 

(Hablando con el MENDIGO) Señor, aquí está mi dinero. Recójalo y vaya a comprarse comida y lo que necesite. Es todo lo que tengo.

 

SARA

¿Le vas a dar a este MENDIGO todo lo que tienes?

 

ANA

Esto no es TODO lo que tengo. Tengo un hogar, tengo una abuela que me ama a mí y amigos aquí y en el mundo de los espíritus. Además, tengo a Dios que nunca me abandona.

 

ERICA

Pero este era todo tu dinero. ¿Qué ibas a comprar con él?

 

ANA

 

Mi abuelita me dio este dinero para comprarme un par de zapatos nuevos. Los míos son muy viejos y tienen algunos agujeros. Pero puedo esperar. Este pobre hombre necesita más que yo.

SARA

¿Prefieres darle tu dinero en lugar de comprarte zapatos nuevos? ¿Qué pasa si los agujeros se hacen más grandes mañana?

 

ANA

Jesús dijo: “Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo” Mateo 6.34

 

ERICA

Yo también conozco esa frase.

 

SARA

(Sorprendida) Nunca he conocido a nadie como tú. Una persona que se preocupa por los demás. Siempre tuve todo lo que quise. No puedo imaginarme con un sólo par de zapatos y encima con agujeros. ¿Cómo lo haces?

 

ANA

Con la ayuda del amigo Jesús, quien me enseña y me da fuerzas y esperanza en los momentos más difíciles. Tienes mucha suerte. Apuesto a que eres una persona muy agradecida.

 

SARA

Bueno…no estoy segura.

 

ERICA

 

Empiezo a darme cuenta de que nunca entendí ni viví realmente las palabras de Jesús que tanto recitaba.

ANA

Bueno, siempre puedes empezar hoy, ahora mismo, ayudando a este hombre.

 

ERICA

Es verdad. Mi reunión puede esperar.

Déjeme ayudarlo, señor. (Erica ayuda al MENDIGO a levantarse)

 

MENDIGO

Gracias por la ayuda. 

 

ANA

 Puedo comprar comida y traérsela.

 

MENDIGO

Gracias, pero me siento mejor. Ahora puedo caminar. Gracias por el dinero. Dios les bendiga.

(El MENDIGO se va. ANA y ERICA le miran caminando y sonríen)

 

ANA

¿Cómo te sientes? (dice a Erica)

 

ERICA

No lo sé explicar bien, pero me siento muy feliz.

 

ANA

Sí. Nos sentimos felices cuando ayudamos a los demás, ¿verdad? Es bueno hacer el bien.



ERICA

Es verdad.

 

ANA

(Ana mira sus zapatos) Bueno, (hablando con ellos), vais a tener que aguantar un poco más piececitos.

 

SARA

Quizás no… (pausa) Tengo muchos pares de zapatos y puedo asegurarte que no necesito tantos. (abrazando a Ana). Vamos a mi casa.

 

(Mientras caminan) ¡Tengo una blusa rosa que te quedaría genial! (mostrando la bolsa)

 

FIN

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