“Joven, quizás quieras luchar por los pobres, por los animales, por los que tienen sed y hambre. Tal vez tu corazón quiera luchar por los enfermos, por la juventud desacreditada e invisible, por la divulgación de ideas que transforman, no importa cual sea tu lucha. Cuando la gente se une, cada uno haciendo lo mejor que sabe y acorde con lo que cree, todas esas pequeñas gotas se van transformando en un océano, en una gran ola.”

Carol Oliveira.

Joven: Espiritismo en movimiento.

Carol Oliveira – São Paulo, Brasil.

¿Cuándo es el momento de decidir emprender la lucha?

Era un sábado caluroso, el sol brillaba, casi daban las 14h. Era la hora  de ir a Juventud, el grupo de jóvenes de mi centro espírita.Yo, con mis 15 años, no tenía ningunas ganas de levantarme de la cama, ¡si todavía estaba en pijama! ¿Levantarme? ¿y para ir a las clases de Juventud? Esa posibilidad era prácticamente nula. Recuerdo bien ese día, pues sabía que tenía un compromiso: 

Estábamos organizando nuestra reunión de fin de curso, así que había mucho trabajo que hacer y yo estaba completamente desmotivada, como si algo se estuviera apoderando de todo mi cuerpo. En realidad yo no fui una joven a la que le gustara ir a las clases de jóvenes y participar en todo. Me gustaba mucho quedarme en mi habitación, con mis CDs poniendo música a todo volumen, escribiendo letras y pensando en la vida. Aislada de todo. En la mente ese diálogo:” Yo voy, pero, pensándolo bien, ya se me echa la hora encima, llego tarde, entonces no voy, nadie va a darse cuenta de que falto”. En mitad de esos pensamientos me llaman al móvil.

 

-¿Hola?

Era mi dirigente de las clases de Juventud, mi profesor, pensé: “Ya está, me van a regañar porque es la hora y no estoy allí, aquí sigo acostada en mi cama y en pijama”. Un poco apurada atiendo la llamada y él me pregunta dónde estaba. Respondí que en casa. Del otro lado de la línea, con voz cariñosa como quien entiende lo que ocurre dice: “Prepárate, voy a buscarte”.

Esa frase “voy a buscarte” no fue apenas un simple acto de desplazarse, de recogerme. En aquel momento yo entendí que mi presencia era importante, aquel día mi dirigente no fue a buscarme a casa, él fue a rescatar mi corazón, fue a buscar un momento que no hubiera tenido si hubiese continuado acostada en mi cama. 

Él fue a buscar una historia y ahí lo entendí. Aquel hecho cambió muchas cosas en mi corazón. Este fue solo uno de los regalos y lecciones que la Juventud me dio, de hecho, digo que mi etapa en Juventud fue el momento más importante de mi vida, fue cuando vi transformaciones reales en mi manera de ser, de niña tímida que no abría la boca para nada, me convertí en una mujer que tiene una razón de existir, de estar aquí siendo protagonista de mi vida y, más allá de esto, ese camino me dió la oportunidad de ser una conferenciante que viaja a Brasil intentado (a mi manera) iluminar corazones. Ahora quien está buscando jóvenes en casa soy yo, porque un día alguien me buscó, y abrí mi corazón.

¿Y por qué estoy contando esta historia? Porque se habla mucho de juventud perdida, que no quiere tener nada que ver con nada, la famosa generación “mimimi”, pero hoy muchos jóvenes gritan pidiendo ayuda de las más diversas formas, aislándose (como hacía yo), consumiendo alcohol demasiado pronto, consumiendo drogas para lograr una sensación de placer y felicidad irreal y momentánea.

También hay quienes tienen dolores tan profundos que se cortan, se mutilan en un intento de hacer que el dolor del corte acalle un dolor mayor que procede del alma o, peor aún, se matan como si no fuesen importantes, como si no fueran vistos, en el mundo, con la idea de que nadie les echará de menos.

Por eso, este texto trata sobre la importancia de mantener el Espiritismo en movimiento y especialmente en el corazón de los jóvenes, porque el momento de generar este movimiento no es en un gran evento, ni en un cambio súper radical, ni en algo grandioso. El momento de moverse está en el día a día, en esos actos cotidianos que marcan la diferencia, en los detalles de la vida. La simple decisión de levantarse de la cama para ser útil es luchar contra el peor enemigo que tenemos: nosotros mismos. Precisamos- y es totalmente posible- identificar y luchar contra esos enemigos internos, aquellas voces que dicen “no lo conseguirás”, “ya hay gente que hace esto”, “si no vas nadie se lo perderá”. ¿Conoces estas voces? Nos hablan todo el tiempo y depende de nosotros decidir si las escuchamos o no.

Estoy convencida de que, al mismo tiempo que hablan esas voces que nos sabotean, hay una chispa en tu corazón que te dice lo contrario. Es esa pregunta que te inquieta, que te hace sentir incómodo, que te hace sentir que tienes algo que aportar, pero no sabes qué ni cómo, esa es tu sabiduría.

Si eres capaz de concentrarte, estoy segura de que vas a conseguir identificarlo. Su voz puede ser muy tranquila mientras que tu saboteador gritará, ¡pero esa es una elección de luchar, levantarse y actuar!

Esto me recuerda a Léon Denis, que fue un joven que se inició temprano en el Espiritismo. A los 18 años leyó El Libro de los Espíritus y tuvo tanto sentido para él que a partir de entonces nunca dejó de difundir la doctrina. Uno de sus  artículos dice lo siguiente:

“En todas las épocas de la historia del mundo, habiendo recibido grandes dones, los jóvenes siempre han tenido la obligación de realizar grandes tareas. En la actualidad, sus responsabilidades aumentan proporcionalmente a la gravedad de las circunstancias”. *

No quería ejercer presión al traer este extracto aquí, o quizás sí, lo cierto es que esto es verdad. Si analizamos la historia, todas las transformaciones políticas y los  cambios significativos fueron iniciados básicamente por movimientos jóvenes, es decir, la fuerza está con nosotros.

¿Y cómo iniciamos esta transformación? Hay una canción de Cartas de Bordeaux** que resume bien lo que quiero decir:

“Yo cambio el mundo cuando cambio mi casa, cuando abrazo el bien, el bien me abraza a mí”.

El cambio comienza desde dentro hacia afuera. ¿Quieres cambiar el mundo? Empieza ordenando tu habitación, levantándote de la cama, organizando los cajones, porque la forma en que vemos y llevamos nuestras vidas es como vemos todo lo demás, todo está sincronizado. Todo está en movimiento.

¿Decides tú cuándo empezar a luchar y a hablar? Ya es hora, el mundo necesita cambios urgentes y yo te necesito en esta lucha, así como tú me necesitas a mí y cada uno de nosotros precisa del otro, porque cada uno tendrá su lucha. Puedes querer luchar por los pobres, por los animales, por los que tienen sed y hambre. Tal vez tu corazón quiera luchar por los enfermos, por la juventud desacreditada e invisible, por la divulgación de ideas que transforman, no importa cual sea tu lucha. Cuando la gente se une, cada uno haciendo lo mejor que sabe y acorde con lo que cree, todas esas pequeñas gotas se van transformando en un océano, en una gran ola.”

Espero que estés junto a esa ola del bien y sigas luchando. Algunos días serán más difíciles, será tenso quitarte el pijama y levantarte de la cama, pero recuerda que nunca estamos solos. Cuando las cosas se ponen realmente difíciles, siempre habrá alguien que te busque. Aunque no lo veas, estos amigos están a nuestro alrededor todo el tiempo para ayudarnos, pide ayuda.

Y si un día u otro quieres quedarte en la cama, también está bien, respeto tu tiempo, pero no todos los días, espero que sean pocos, porque la lucha por un mundo mejor necesita que la gente se mueva ya. Tú tienes tu papel y, por muy confundido que estés en este momento, eres importante y espero contar contigo en esto.

Espírita desde niña, es natural de la capital paulista, donde reside. Carolina Oliveira Souza Silva, mas conocida como Carol tiene formación y trabaja en publicidad y propaganda. En el Centro Espírita Mansión de Esperanza, Carol trabaja con la Juventud y también es responsable por el canal “Meninas Espíritas”

*  Um Olhar Sobre o Tempo Presente, de Léon Denis, 1. ed., da editora CELD. Tradução de Elena Gaidano, do ano de 2018.

**  Banda de rock espírita del movimiento joven en Brasil.

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