El Espiritismo no fue fundado por hombres, sino que es consecuencia de las revelaciones traídas por el Plano Espiritual.

El Espiritismo no pertenece a Kardec*
Marcus De Mario
marcusdemario@gmail.com
El Espiritismo no pertenece a Kardec porque no fue creado por él; él no es el fundador ni el jefe del Espiritismo; la Doctrina Espírita surgió de las enseñanzas de los Espíritus a través de diversos médiums, enseñanzas que él recogió, organizó, estudió, dedujo sus consecuencias, siempre bajo la dirección y revisión de los Espíritus, razón por la cual Allan Kardec es llamado el codificador del Espiritismo. Su obra fue excelente, juiciosa, gigantesca, y mucho le debemos a él, que merece el debido homenaje, pero la doctrina no fue pensada y desarrollada por él, como afirma categóricamente en Qué es el Espiritismo, en la respuesta a la última pregunta del punto sobre Elementos de Convicción en el diálogo con el Escéptico:
«Aquí le interrumpo. Usted me ha honrado al atribuirme este sistema, puesto que no me pertenece. Fue enteramente deducido de las enseñanzas de los espíritus. Yo ví, observé, coordiné, y trato de hacer comprender a los demás lo que yo comprendo; esa es toda la parte que me corresponde. Hay una diferencia capital entre el Espiritismo y los demás sistemas filosóficos: todos estos sistemas son obra de hombres más o menos ilustrados, mientras que en el que se me atribuye, no tengo el mérito de inventar un solo principio. Decimos: la filosofía de Platón, de Descartes, de Leibniz; jamás diremos: la doctrina de Allan Kardec, y eso es excelente, porque ¿qué importancia tendría un nombre en un asunto tan serio? El Espiritismo tiene auxiliares mucho más preponderantes, y al lado de los cuales no somos más que átomos.»
Según el propio Allan Kardec, no existe ninguna filosofía ideada por él, y el Espiritismo es una filosofía, por lo tanto no le pertenece a él, sino a los Espíritus; es más, no se puede hablar de kardecismo, porque no existe, él no ideó nada por sí mismo; tampoco es exacto hablar de codificación kardeciana, sino espiritista, es decir, de codificación, de organización de los principios que componen el Espiritismo.
En la introducción del Libro de los Médiums, refiriéndose a su segunda edición, afirma Allan Kardec:
«Esta segunda edición ha sido muy mejorada y es más completa que la primera. Ha sido corregida con especial cuidado por los Espíritus, que han añadido un gran número de observaciones e instrucciones del mayor interés. Como ellos lo revisaron todo, aprobándolo o modificándolo a voluntad, podemos decir que es en gran parte obra suya. Incluso porque no se limitaron a intervenir en algunas comunicaciones firmadas. Sólo hemos mencionado sus nombres cuando lo hemos considerado necesario para caracterizar algunas de las presentaciones más extensas como realizadas por ellos textualmente. De lo contrario, habríamos tenido que mencionarlos casi en cada página, sobre todo en las respuestas dadas a nuestras preguntas, lo que nos parecía inútil.»
Como vemos, la obra fue enteramente revisada por los espíritus, de modo que cada página tendría que llevar el nombre de tal o cual Espíritu, ya que la mayor parte de los textos les pertenecen a ellos, y no a Allan Kardec. Alguien podría decir que Kardec exageraba su modestia, pero sería inconcebible que ejerciera una falsa humildad, pues eso sería contrario a su buen carácter, del que hizo gala a lo largo de toda su vida, teniendo siempre actitudes honestas y un comportamiento moral incuestionable.
Es lamentable cuando vemos personas de alguna prominencia en el movimiento espírita, o coordinando/facilitando grupos de estudio del Espiritismo, insistir en hablar de Espiritismo kardecista, kardecismo, codificación kardeciana y otros términos que generan confusión, porque dan a entender al público lo que el Espiritismo realmente no es. Nos damos cuenta de que a muchas de esas personas les resulta más fácil hacer eso, porque pueden decir que están en desacuerdo con el pensamiento de Kardec, o mejor dicho, con la interpretación del codificador de ciertas enseñanzas de los Espíritus, contrarrestando pensamientos que son verdaderas «conjeturas» sin fundamento serio ni respaldo doctrinario. Quieren forzar la existencia de una doctrina, como el Kardecismo, que no existe, manteniéndose en una zona de confort que abriga sus propias ideas, cuando deberían conformar sus pensamientos y acciones a los principios del Espiritismo, enseñados por los Espíritus y organizados por Allan Kardec.
Kardec es un ejemplo de humildad. Cuando tenía una idea propia, la sometía a los Espíritus por medio de preguntas y, aunque fuese contradicho por ellos, si las respuestas obedecían a la lógica, a la razón y a la universalidad de las enseñanzas, aceptaba la enseñanza y modificaba su pensamiento. De hecho, su pensamiento estaba en consonancia con los principios del Espiritismo, nunca los contradijo, pues no aceptaba «conjeturas», no hacía interpretaciones fuera de lo que los Espíritus enseñaban, convirtiéndose en un gran defensor de la nueva doctrina surgida con el lanzamiento de El Libro de los Espíritus, en 1857.
Repitamos: El Espiritismo no pertenece a Kardec, que no puede ser llamado su creador, fundador o jefe; la doctrina pertenece a los Espíritus, nunca descansó en la cabeza de un solo hombre, lo que fue providencial, porque de ser así, habría estado sujeta a equívocos y podría haber sido contradicha por los que pensaban diferente, o, como ha sucedido con muchas doctrinas formuladas por hombres, podría haber muerto con la muerte de su creador, y la verdad es que el Espiritismo crece constantemente, extendiéndose por todo el mundo, porque la voz de los Espíritus es universal, y no depende de este o de aquel para ser oída.
Finalmente, debemos preguntarnos: ¿no podemos pensar diferente de lo que los Espíritus han enseñado y enseñan? Claro que podemos, porque el Espiritismo no debe ser aceptado por imposición, sino por comprensión. Sin embargo, todo pensamiento divergente debe pasar por los tamices de la lógica, de la razón, del sentido común y de la universalidad de la enseñanza de los Espíritus, y hasta ahora no hay nadie que haya conseguido pasar indemne por esos tamices, cara a cara con los principios de la Doctrina Espírita.
Marcus De Mario es educador, escritor y conferenciante. Ha publicado 36 libros. Coordina Seara de Luz, un grupo de estudio espírita en línea. Editor del canal Orientación Espírita en YouTube. Productor y presentador del programa Espiritismo y Educación. Redactor jefe de la revista Educação Espírita.
Nota del Consejo Editorial de la Revista Dirigente Espírita: Existen aspectos históricos y culturales en el contexto brasileño que llevaron a la adopción del adjetivo kardecista en la denominación de espiritismo para diferenciarlo de otras doctrinas y prácticas espiritistas. La cuestión semántica del término, por lo tanto, abarca diferentes perspectivas.
