Hipolyte Léon Denizard Rivail nace en Lyon (Francia) el 3 de octubre de 1804, hijo de Jean-Baptiste Antoine Rivail, hombre de ley, y de su esposa Jeanne-Louise Duhamel. Sus padres tienen más hijos, pero todos fallecen a una temprana edad, por lo que Hipolyte crece como hijo único. Cuando tiene apenas 3 años, su padre deja el hogar familiar, así que el joven Hipolyte es educado por su madre, su tío y su abuela materna.

Rápidamente, Jeanne-Louise se traslada a Suiza donde el pequeño Rivail realiza sus estudios en el Instituto Pestalozzi dirigido por Johan Heinrich Pestalozzi en Yverdon. Pestalozzi utiliza unos procedimientos novedosos para la época, es admirador de Jean-Jacques Rousseau y defiende una educación para niños y niñas —aunque por separado— en contacto con la naturaleza, en grupos, buscando estimular las habilidades de los pequeños. No había notas ni exámenes, sino que se medía el rendimiento del alumno por sus propios esfuerzos y aptitudes. Pestalozzi abría sus puertas a todos, cualquiera que fuesen los medios económicos de la familia, poniendo en riesgo muchas veces el funcionamiento de la Escuela. La edad mínima para entrar era de 7 años y a los 15 los alumnos se podían convertir en maestros o maestros ayudantes. En este entorno idílico se forma Rivail y se convierte en uno de los discípulos más eminentes de Pestalozzi, enseñando a los alumnos más jóvenes durante un tiempo antes de trasladarse con su familia a París en 1822.

A principios del año 1823, a punto de cumplir los 19 años, Hippolyte Rivail publica un anuncio sobre aritmética siguiendo los principios de Pestalozzi para recoger fondos que le permitirán, al final del mismo año, publicar un prospecto titulado Cours Pratique et Théorique d’Arithmétique d’après la méthode de Pestalozzi para todas las edades y dirigido tanto a profesores como a madres de familia que deseen iniciar a sus hijos a esa ciencia, según figura en el Journal de l’imprimerie de la época.

Desde muy joven, Rivail muestra un interés muy grande por las ciencias y la filosofía. Perfectamente bilingüe, traduce al alemán varias obras sobre educación y moralidad, en particular obras de Fenelón que habían llamado su atención.

En su afán por intentar mejorar los sistemas de educación escribe numerosas obras sobre ciencias y lengua entre las cuales:

En 1825 abre su primera escuela en París y en 1832 contrae matrimonio con Amélie Gabrielle Boudet, un bello espíritu que será su fiel compañera y una incansable trabajadora que le asistirá en todas sus empresas. Juntos fundan el Institut Rivail (también llamado Lycée Polymathique) y en 1844 abren una Pension pour jeunes filles, una escuela para niñas gestionada probablemente por Amélie en una época en que las niñas no tenían su sitio en las aulas. La pareja no tuvo hijos propios, pero sí tuvieron a su cargo una pequeña llamada Louise a la que estuvieron educando; por desgracia la tasa de mortalidad infantil era muy alta en aquella época y la niña fallece a los 10 años en 1845.

Entre 1835 y 1840, Rivail imparte clases gratuitas de química, física y astronomía desde su domicilio, incluso inventa un sistema ingenioso para aprender a contar y una tabla mnemónica de la historia de Francia para facilitar la memorización de las fechas y acontecimientos destacables. Denizard Rivail tiene varios empleos, es contable, asesor en seguros, lleva la contabilidad de varios teatros parisinos a la vez que sigue preocupándose por la enseñanza y por transmitir sus conocimientos a los más necesitados. Su educación en el Instituto Pestalozzi tuvo una influencia incontestable sobre su carácter solidario e íntegro; en efecto, nacido en una familia católica, pero educado en un país protestante su mente abierta siempre tuvo la inquietud de buscar la forma de conciliar todas las religiones en un afán de acercar a los pueblos mediante un vector común. Años más tarde, el espiritismo le aportaría la solución.

A lo largo de su vida, Rivail es miembro de varias sociedades eruditas como, por ejemplo: la Société Grammaticale de Paris, la Société Française de Statistique Universelle, la Société d’Éducation Nationale, l’Institut des Langues. Una de ellas, la Academia real de Arras le otorga un premio en 1831 por su tesis sobre la cuestión “¿Cuál es el sistema de estudios más en armonía con las necesidades de la época?” También fue miembro del Institut Historique hacia 1834 al que pertenecían también eminencias como Ampère, Michelet, Lacordaire, Lamartine o Eugène Sue, todas ellas personalidades que quizá Rivail haya conocido en persona antes de que algunas de ellas transmitieran sus mensajes años más tarde desde el otro lado de la vida y él, ya como Kardec, recopilara esos mensajes en el Libro de los Espíritus.

¿Cómo se convirtió el profesor Rivail en el maestro Kardec?

En 1855, las mesas parlantes estaban muy en boga en Europa, las reuniones alrededor de una mesa para contactar con los espíritus eran un entretenimiento habitual en la sociedad y llegaron a los oídos del profesor Rivail. Conocido por su rigor, seriedad y disciplina, le invitaron a presenciar y a analizar esas comunicaciones. El fenómeno le llamó la atención y se propuso estudiar esa nueva ley de intercambio entre el mundo visible y el mundo invisible. A partir de ahí, sus observaciones y estudios le hicieron entrever las consecuencias desde el punto de vista filosófico y el alcance que podrían tener desde el punto de vista religioso. Su labor recopilará las enseñanzas de los espíritus en cinco libros esenciales:

A estas obras básicas de la filosofía espírita, debemos añadir otras esenciales como: Viaje espírita en 1862, Obras póstumas y la Revista Espírita, Periódico de Estudios Psicológicos, una publicación mensual que se empezó a publicar el 1 de enero de 1858. El 1 de abril de este mismo año, nace la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas cuyo objetivo es contribuir a la divulgación de todo aquello que pueda hacer progresar esta nueva ciencia.

Kardec siempre negó haberse dejado llevar por ideas preconcebidas, de carácter frío y disciplinado, primero observó, luego analizó y finalmente sacó conclusiones. Demostró que los fenómenos no son sobrenaturales, sino que son regidos por una ley desconocida hasta entonces. Las pruebas aportadas por el espiritismo sobre la existencia del alma, la reencarnación, la vida después de la vida y el progreso continuo del espíritu echan por tierra las ideas materialistas. El espiritismo aporta explicaciones a todos los sufrimientos de la vida humana, a las desigualdades intelectuales, morales y sociales que se explican por las deudas contraídas en vidas anteriores o el nivel evolutivo de cada ser humano.

Por lo tanto, se puede decir que el espiritismo nace con la publicación del Libro de los Espíritus el 18 de abril de 1857. Aprovechamos para aportar un inciso sobre el término acuñado por Kardec: en efecto, en aquellos tiempos el espiritualismo estaba de actualidad y hacía referencia a una doctrina opuesta al materialismo, a la creencia de que en nosotros hay algo más que materia, pero no implicaba la creencia en los espíritus ni en sus manifestaciones. Por eso, Kardec vio la necesidad de distinguir las dos expresiones, dado que, como él mismo dijo “para las cosas nuevas son necesarias términos nuevos para evitar equívocos”.

Desde la publicación del Libro de los Espíritus, el espiritismo conoce un éxito incontestable en pocos años. El número de afiliados crece en muchos países y el libro se traduce a varios idiomas. La nueva filosofía se afirma en la sociedad y conforme va creciendo el interés por la filosofía, la curiosidad por los fenómenos y las manifestaciones físicas tiende a disminuir.

Muchos discípulos seguirán sus pasos y publicarán destacables trabajos a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX. Entre ellos Camille Flammarion, Léon Denis, Gabriel Delanne por nombrar unos pocos.

Allan Kardec fallece el 31 de marzo de 1869 debido a la ruptura de un aneurisma, cuando estaba preparando el cambio de domicilio de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, debido al volumen creciente de trabajo. Nos ha dejado un preciado legado, pero su Espíritu inmortal sigue guiándonos y trabajando por el progreso de la humanidad.

Valle Garcia

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