En nuestros tiempos modernos es muy inquietante el ruido general, es decir, la falta de silencio interior y exterior, importante para que podamos orar, tomar decisiones, escuchar a Dios, escucharnos a nosotros mismos y a los demás.

Todos queremos escuchar la voz de Dios como respuesta a nuestros problemas y deseos. Él nos habla. Pero su voz nos llega como un susurro y sólo la escuchamos si estamos en silencio y muy cerca de él.

No olvides lo esencial

El que no mantiene el silencio interior, el que no puede encontrarse a sí mismo, el que no tiene la serenidad para admirar un paisaje, no sabe orar y, por tanto, no encuentra a DIOS.

Jesús estableció: el Reino de DIOS está dentro de vosotros (Lucas, 17:21). 

De ahí la urgente necesidad del individuo de concentrarse, mantenerse enfocado, meditar y reflexionar.

Sin embargo, mientras sigas atrapado como un adicto a la tecnología, necesitando escapar de ti mismo a cada segundo, sin siquiera poder mantener una conversación personal y sin recurrir a dispositivos electrónicos a cada paso, no serás más que un simple boceto de el Hombre Integral en el camino hacia la felicidad.

Espíritu Joanna de Ângelis
  Psicografia de Divaldo Franco. 
Libro: Iluminate

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