Descubra el caso de Lorena narrado por Allan Kardec en la Revista Espírita de enero de 1858 donde la niña posiblemente fue ayudada y protegida por la acción de un Espíritu en un momento de dificultad.

El siguiente cuento servirá como material de apoyo para evangelizadores y padres en sus estudios espíritas, así como para animar a la lectura a niños a partir de 7 años y a jóvenes de todas las edades. Trata diversos temas como: Orfandad, simpatía y antipatía, bullying, protección espiritual, manifestaciones espirituales, mediumnidad, entre otros.

REVISTA ESPÍRITA Jornal de Estudios Psicológicos 1858

ENERO – Capítulo 37 – Manifestaciones Físicas

Historia adaptada!

Lorena era una niña de mirada triste y pensamientos distantes. 

Huérfana de padre y madre, Lorena fue llevada a París para vivir y servir a la familia Durand.  

La Sra. Durand había quedado encantada con la niña por su espontánea y aparente amabilidad y gentileza.

La niña sabía hacer todas las tareas domésticas que se le pedían, y, se esforzaba en cumplir todos los pedidos de los patrones.

En el mismo barrio vivía una señora que se llamaba Olivia, vecina del matrimonio Durand desde hacía mucho tiempo.

 

No podemos explicar por qué, pero la señora Olivia estaba muy enfadada con la niña. La pobre estaba expuesta a todo tipo de osadías por su parte.

Un día, Lorena volviendo para casa, y, avistada por ella, fue sorprendida por la señora Olivia acercándose a ella con una escoba en la mano, intentando golpearla.

Piensa en una niña asustada. Esa era Lorena cuando vio a la señora Olivia con una escoba en la mano gritando y corriendo tras ella.

La niña corrió a llamar al timbre, pero el cable estaba cortado y ella no era lo bastante alta para alcanzarlo. Pero, para su sorpresa, el timbre sonó solo. Por suerte, alguien de dentro abrió la puerta justo a tiempo para que Lorena entrara sana y salva.

La chica no se dio cuenta de la ayuda que había recibido. Y desde entonces, el timbre no dejó de sonar, de vez en cuando, de día y de noche, y cuando iban a mirar, no había nadie…

la familia llamó a la policía para que investigara, porque pensaban que era una broma de los vecinos.

El matrimonio Durand decidió seguir el consejo de unos amigos y alejar a Lorena, se la llevaron a vivir con unos amigos al campo y desde entonces no ha vuelto a sonar el timbre.

La historia fue relatada por Allan Kardec en la Revista Espiritista de enero de 1858, y el propio Kardec sugiere que una de las posibles causas del misterioso sonido de la campana fue la acción de un Espíritu para proteger a la muchacha a fin de evitar situaciones aún más peligrosas y obligarla a abandonar el lugar, que fue lo que realmente ocurrió, ya que sus patrones la enviaron a otro lugar.

Este trabajo fue creado con la colaboración de varios jóvenes espiritas de Brasil.

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