Los vicios como forma de lidiar con la presión externa

Adriana Diniz e Nailson Elias

Brasil

La palabra vicio (del latín vitium, es “falta o defecto”) tiene varias acepciones en el diccionario, pero, en lo que se refiere a los vicios humanos, podemos considerarlos como: imperfección grave; disposición natural para hacer el mal y cometer acciones contrarias a la moral; tendencia o conducta superficial, nociva u objetable capaz de lograr algo indecoroso, dañino y/o censurable.

 

Estamos atravesando un período de transición planetaria, en el cual, de acuerdo con las enseñanzas de la Doctrina Espírita, el planeta Tierra dejará de ser un Mundo de Expiación y Prueba, donde prevalece el mal, para convertirse en un mundo de Regeneración, en el cual las personas que en él habitan son más propensas al bien. El momento de transición, sin embargo, se caracteriza por un período de intensa turbulencia. Es como si el planeta estuviera pasando por una gran reforma, en la que tenemos que reparar toda su estructura, es decir, cimentación, hidráulica, electricidad, tejado y demás áreas; imagina el desorden…

 

Los que ya han pasado por reformas, viviendo en la casa, saben que no es nada fácil, con el agravante de que, durante las reformas, aparecerán las peores características de la casa: tuberías oxidadas, cables quemados, desagües atascados, fugas, etc., etc., etc.

 

En este momento -transición planetaria- es natural que se intensifique la presión sobre una gran cantidad de personas que habitan el planeta, especialmente las más sensibles, que acaban sintiéndose inseguras para afrontar las dificultades y responsabilidades del día a día como el trabajo, los conflictos familiares, las facturas por pagar, las dificultades en las relaciones, los estudios, los problemas de salud, la pérdida de seres queridos, entre otros factores que forman parte de nuestro cotidiano.

 

Muchas personas acaban intentando escapar de la realidad, como mecanismo de defensa, y van en busca del placer inmediato. Se habla mucho de la adicción al alcohol, las drogas y los psicotrópicos, que son adicciones muy notorias, ya que suelen alterar bruscamente el comportamiento de las personas. Sin embargo, es muy difícil percibir otro tipo de adicciones, tan dañinas como estas y que poco a poco han llevado a innumerables personas a la adicción, generando un vacío existencial que buscan llenar con placer inmediato a través de juegos electrónicos, redes sociales e incluso hábitos saludables considerables, como la práctica deportiva o el voluntariado, por ejemplo.

 

Conforme a la cuestión 714 del Libro de los Espiritus: “El hombre que busca en los excesos de todas clases un refinamiento de los goces se hace inferior al bruto; porque éste sabe limitarse a la satisfacción de la necesidad. Abdica de la razón que Dios le ha dado por guía, y mientras mayores son sus excesos, mayor imperio da a su naturaleza animal sobre la espiritual Las enfermedades, los achaques, la misma muerte, consecuencia de los abusos, son al mismo tiempo castigo de la transgresión de la ley de Dios.”.

 

Cómo saber si tengo o no tengo un vicio:

Todo lo que hacemos de forma excesiva o exagerada, que causa daño y desequilibra nuestra vida profesional, familiar o social, puede ser considerado un vicio. Para saber si tienes una adicción o no, necesitas conocerte a ti mismo y evaluar si el hábito que estás teniendo, de alguna manera, está perjudicando tu salud física o emocional y cómo estás influyendo en la vida de las personas con las que convives, si estás incumpliendo con sus obligaciones y, si tiendes a huir de la realidad como mecanismo de defensa o si recurres a ella para evitar ciertos sufrimientos. Al principio, parece que el dolor cede y la persona incluso se siente mejor. Pero todos sabemos que huir de la realidad no es el mejor camino, porque los problemas continúan y tienden a empeorar.

 

Lo ideal es buscar fuerzas para afrontar la situación. Los momentos difíciles son parte de la vida y son los encargados de formar nuestro carácter, madurez y equilibrio emocional. Escapar de la realidad para evitar enfrentar una determinada situación, como la pérdida de un ser querido, enfermedad, despido, fin de una relación o insatisfacción con algo a través de las adicciones, solo perjudica nuestra vida en todos los sentidos.

 

El primer paso para salir del círculo vicioso es aceptar el problema, reconocer que se necesita ayuda tanto espiritual como profesional, la adicción es dependencia y muchas veces la persona se libera de una y busca reemplazar la adicción por otra adicción. Por eso es tan importante el tratamiento espiritual constante y la asistencia y seguimiento profesional.

 

Además, no podemos olvidarnos de la compañía espiritual que atraemos, igual atrae a igual y la tendencia de los “amigos” espirituales es dificultar que la persona pueda salir de la adicción porque ellos también se alimentan de los fluidos y sensaciones que son proporcionados por ese vicio.

 

Sobre los Autores:

Adriana Diniz y Nailson Elias son trabajadores espíritas desde hace más de veinte años, realizando sus actividades en Evangelización Infantil, grupos juveniles, trabajo mediúmnico, entre otras.

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